Infancia

A los tres años, Artemisa pidió a su padre, Zeus, mientras estaba sentada en su rodilla, que le concediese varios deseos. Pidió no tener que casarse nunca, sabuesos de orejas gachas, ciervos para que tiraran de su carro, y ninfas como compañeras de cacería. Zeus accedió a sus deseos. Todas sus compañeras permanecieron vírgenes y ella guardó su castidad muy celosamente.