Vida

Su familia perteneció al orden ecuestre (equites), y, aunque al pertenecer a tal orden lo normal es que hubiera hecho carrera en política o en el ejército, Suetonio no se decidió a ello. En cambio, en tiempos de Domiciano (81-96 dC) comenzó a estudiar literatura, gramática y retórica, llegando a ejercer como profesor y como abogado (en el 97 dC).

Se cree que fue amigo y protegido de Plinio el Joven, quien le habría recomendado al emperador Trajano, gracias a lo cual pudo ingresar a la burocracia imperial, desempeñando, durante el reinado de ese emperador (98-117 dC), los cargos de superintendente de las bibliotecas públicas (a bibliothecis) y responsable de los archivos (a studiis).

A la muerte de Plinio, Suetonio tuvo otro gran valedor, C. Septicius Clarus. Éste consiguió que el emperador Adriano nombrara a Suetonio secretario ab epistulis (encargado de la correspondencia oficial del gobierno), puesto de gran categoría. Este puesto le proporcionó acceso a los archivos imperiales, a la correspondencia de César y de Augusto y a los testamentos de uno y otro, lo que sirvió para conferir a su obra de un carácter de veracidad y de relato con información de primera mano.

En 122 tanto él como Septicio Claro caen en desgracia, al romperse las relaciones con Adriano bruscamente; el colofón de esta última y triste época lo puso su expulsión de la corte. Parece ser que esto fue debido a «tomarse demasiadas familiaridades con la emperatriz».

A partir de este momento se retiró a la vida privada y se consagró a la labor literaria, pero los datos sobre su vida son prácticamente nulos, pues ni siquiera sabemos con seguridad la fecha de su muerte.

De su obra cabe decir que fue extensa y que escribió tanto en lengua latina como en griega, pero, por desgracia, de toda su producción tan sólo se han conservado dos obras, y éstas sólo de forma fragmentaria: Los doce Césares (De vita Caesarum) y el De grammaticis et rhetoribus. Del resto, sólo hay fragmentos o noticias en otros autores posteriores.